Otra cosa que me choque un poco, es la costumbre de hacer piropos a las mujeres. En los EEUU, con el movimiento feminista hay reglas diferentes sobre que se puede decir a una mujer desconocida en la calle. Si un hombre dice algo como “Ay, que bonita” la gente le considera mal educado y demasiado machista. Las mujeres estadounidenses quieren que los hombres las miran como personas capases e inteligentes y no como objetos sexuales. Opinan que los piropos crean una imagen de la mujer como algo bajo el ojo del hombre, que depende en el apoyo del hombre. Quieren el respecto del hombre por su mente en vez de su apariencia.

En el mundo latino hay una costumbre de decir cosas buenas a las mujeres bonitas en la calle. Encontré con los piropos primero cuando fui a Costa Rica. Me choque mucho en este viaje porque había escuchado los piropos antes y sentí incomodo porque no quería que los hombres desconocidos me miraban en este manera. Tenía catorce años.

En el tiempo entre mi primera viaje a Costa Rica y el presente he viajado a países hispanos cuatro veces, incluyendo otra vez a Costa Rica. Ahora estoy acostumbrada a escuchar piropos cuando ando en las calles, solo me choque al principio de un viaje. Estoy de dos mentes sobre el tema. Por un lado soy una mujer bien feminista y quiero que los hombres me respeten por mi trabajo y mi inteligencia. Quiero que me consideran igual a los hombres. Quiero tener derechos iguales y oportunidades iguales a los que tienen los hombres.

También soy una mujer joven, y me gusta sentir bonita. Cuando un hombre me dice un piropo, me choque porque en los EEUU hablar así a una mujer desconocida es muy machista, pero a la vez siento atractiva. Pienso echar los piropos es un costumbre anticuado y machista, pero cuando oigo un piropo me hace sonreír un poco.